Irene D, de 2º ESO, nos regala un cuento escrito por ella. Gracias, Irene.

 

Los ogros

-Hola ,chicos. Soy Ramón, el ogro. Empecemos con la historia:

Ramón y su familia vivían en un precioso pueblo. Su casa estaba situada al otro lado de un lago, rodeado de bosques. Pero Ramón y su familia no eran felices porque las personas del pueblo les tenían miedo y es que eran ogros.

Como todos los ogros, Ramón y su familia eran grandes y fuertes, vestían largos abrigos, enormes zapatos y siempre llevaban un sombrero y un saco a la espalda. Los habitantes del pueblo pensaban que los ogros raptaban a los niños y los metían en el saco, pero ellos no eran de esa clase de ogros.

Un día , los hijos de Ramón, quisieron ir al colegio, con un cuaderno, unos lapiceros y un bocadillo.

La profesora, al verlos con sus zapatos y sus abrigos, les dijo:

-Los ogros no van a la escuela -y les dio con la puerta en las narices.

Entonces, los ogros, se fueron muy tristes a sus casas.

Al día siguiente, la familia fue al mercado y compraron un pescado, media docena de huevos y fruta.

Los vendedores, al verlos con sus sacos, sus abrigos y sus zapatos, les dijeron :

-Los ogros no van al mercado -y les empujaron hasta la puerta.

Entonces, la familia volvió muy triste a su casa. Los ogros aprendieron a vivir sin ayuda; cuando querían comer pescado, pescaban en el lago. La fruta y la verdura la cultivaban en su huerto. Tenían gallinas que les daba huevos y una vaca que les proporcionaba leche, y los ogros estudiaban en sus casas.

Pero no eran felices, porque las personas del pueblo les tenían miedo.

A la semana siguiente, las personas fueron a denunciarles , porque no pagaban impuestos, luz, agua, … y fueron a darle las facturas a los ogros. Les denunciaron y les amenazaron con quitarles la casa.

Con lo cual, los pobres ogros se quedaron durmiendo en la calle, comiendo, bebiendo…

Luego, vino una niña y les dijo:

-¿Pero vais a vivir en la calle para siempre?

Y el ogro respondió a la niña:

-Sí, vamos a vivir en la calle para siempre.

-Esto habrá que arreglarlo. Si quieres, hacemos un trato .

Y los dos ogros dijeron :

-Niña, ¿qué trato?

Y dijo la niña:

-El trato es que como yo os veo así, por la calle, solos, con mantas y abandonados… pues que os vengáis a mi casa y mientras estáis en mi casa, tendréis que pagar la mitad de los impuestos del agua, de la luz…

Y al final, con el dinero acumulado, se compraron los ogros una casa y vivieron muy felices y pagaban todos los impuestos …

22-02-2012 Irene D.