El día 9 de enero, casi nada más volver de las vacaciones, fuimos al visitar el Parque nº 8 de Bomberos. Se trata de los bomberos que intervienen en nuestro barrio cuando hace falta (apagar incendios, rescatar a personas, recuperar calles y carreteras cuando se cae un árbol…).

Salimos del colegio y fuimos andando por la calle Buenos Aires, que por cierto es cuesta arriba, hasta que, por fin, llegamos. Habíamos quedado en la puerta del Museo de Bomberos de Madrid, pero todavía no estaba en funcionamiento, después de la reforma que le han hecho. Dimos la vuelta al edificio y entramos en el Parque. No había muchos bomberos porque habían salido a realizar servicios, pero enseguida vinieron dos camiones. Nos atendieron dos bomberos Carlos y Tomás, fueron muy simpáticos. Nos explicaron que trabajan 24 horas, entran a las 9h. Y se van a las 9,15h, del día siguiente (para que no haya ningún momento que se pudiera quedar sin atender el servicio).

Luego se dedican a revisar todo, a hacer prácticas, a entrenarse en un gimnasio, y claro por supuesto también a hacer la compra y preparar la comida. Todos trabajan, en tareas domésticas.

Nos explicaron que para ser bombero hay que prepararse muy bien, hay que estudiar y también hay que preparar unas pruebas físicas como subir una cuerda, sentados desde el suelo utilizando solo las manos, nos hicieron una demostración y nos dejaron intentarlo, pero es muy difícil. También nos enseñaron los coches que utilizan , nos sentamos en ellos y nos explicaron lo que tenía que hacer cada uno, algunos se probaron sus chaquetas y el casco, eran muy chulos, pero pesaban mucho y olían un poso a humo (claro, como acababan de venir de apagar un incendio). Nos contaron que cuando un bombero tiene más de 54 años, se quedan a trabajar en puestos de control, paran el tráfico de la calle para que salga el camión, avisan a los bomberos por megafonía …

Nos explicaron cómo teníamos que comportarnos ante un incendio, que había que tener mucho cuidado con dejar la puerta cerrada para que ni el fuego ni el humo entraran, que no había que echar agua a una sartén que esté incendiada, que no había que dejar aparatos encendidos cuando nos vamos…

Luego nos fuimos al Cerro del Tío Pio a tomar la merendilla, tiene unas vista de Madrid muy bonitas. Por último regresamos, de nuevo andando hasta el colegio, al final terminamos un poco cansados/as pues andamos más de 10 kilómetros, pero lo pasamos bien y a muchos nos gustaría ser bomberos y bomberas.